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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Que no se te olvide el cubrebocas

La manera correcta de utilizar el cubrebocas

Debido a diversos padecimientos, ya sean enfermedades respiratorias o episodios de alergia, miles de personas utilizan el cubrebocas como medida preventiva para evitar el contagio. Sin embargo, debemos aprender a utilizar este artículo de manera correcta. Aquí algunas recomendaciones:
El cubrebocas azul o blanco (el más delgado) nos ayuda a proteger a los que nos rodean y a brindarnos a nosotros mismos cierta protección. Cuando alguien estornuda puede emitir gotas grandes de aerosol que, hasta cierto punto, pueden ser detenidas por los cubrebocas.

Es importante que el cubrebocas proteja también la nariz. Muchas personas únicamente resguardan sus bocas pero el propósito de esta herramienta es proteger las vías respiratorias en su totalidad.
Tiene tiempo de vida. Un cubrebocas convencional, ya sea azul o blanco, no tiene más de un día de tiempo efectivo de uso (algunos expertos consideran que debe cambiarse por uno nuevo después de 5 horas), todo depende del tipo y el tiempo de uso que se le dé. Es importante cambiarlo diariamente.

Un cubrebocas es de mucha utilidad para evitar contagios si se usa en el transporte público, en sitios concurridos y cerrados, o en centros de trabajo poco ventilados, por lo que independientemente de su duración, es recomendable emplearlo el mayor tiempo posible.
Es recomendable utilizar el cubrebocas en la calle, o al platicar con otra persona en cualquier otro sitio, ya que todas las personas sacamos micropartículas de saliva al hablar, suficiente para contagiar a otra persona.

Se debe utilizar al salir y desecharlo en una bolsa de plástico cerrada al regresar a casa. Es importante organizar los tiempos para realizar todas las tareas fuera del hogar en una sola salida. De esta manera podemos consumir cubrebocas de manera consciente y responsable.
Hay que recordar que es importante lavarnos las manos frecuentemente. De nada sirve usar un cubrebocas si se compra un refresco en la calle y se bebe sin asear las manos (y la lata). En caso de que la persona se encuentre en un lugar en donde no puede lavarse las manos de inmediato, debe evitar tocarse la cara, en especial ojos, nariz y boca.

Hay que utilizarlo lo más ajustado posible.
Lavar las manos antes de ponerlo y quitarlo.
Evitar estar poniendo y quitando constantemente el cubrebocas.
El uso de este artículo en personas hipersensibles puede tener reacciones como erupciones, ronchas, irritación en nariz o estornudos, en estos casos se debe buscar otro tipo de protección, como puede ser una mascada o un paliacate, los cuales deben ser cambiados cada ocho horas, y antes de volverlos a utilizar se deben lavar perfectamente.

Cabe mencionar que las autoridades de salud han señalado que todos los tipos de cubrebocas son efectivos y su utilización está recomendada. Porque el medio de contagio son las secreciones.

Fuente: www.hospitalesangeles.com

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