El príncipe azul

El verdadero amor no llega cuando estás esperando que alguien te salve… Llega cuando ya te salvaste tú. Porque el “príncipe azul” no es perfecto… Y tú tampoco necesitas ser rescatada. Necesitas ser libre… Para amar sin miedo, pero también sin perderte.

REFLEXIONES DE VIDAEL SER

Eduardo Núñez | Reflexiones

3/24/20261 min read

Eduardo Contigo | reflexiones
Eduardo Contigo | reflexiones

Había una vez una joven que creció escuchando historias… historias donde el amor llegaba perfecto, puntual, sin errores… como si la vida fuera un cuento y el corazón no tuviera cicatrices.

Desde niña, le dijeron que algún día aparecería…
“El príncipe azul”.

Y ella creyó.

Creyó en cada película, en cada canción, en cada promesa que el viento le susurraba al oído cuando miraba el cielo. Pensaba que el amor sería fácil… que alguien llegaría a rescatarla de sus dudas, de sus miedos, de sus días grises.

Pasaron los años…
Y el príncipe no llegaba.

En su lugar, llegaron decepciones.
Promesas rotas.
Mensajes que nunca se respondieron.
Personas que parecían… pero no eran.

Y poco a poco… comenzó a dudar.
De los cuentos.
Del amor…
Y de ella misma.

Una noche, sentada frente al espejo, con los ojos cansados de esperar… se hizo una pregunta que le cambió la vida:

“¿Y si el príncipe azul… no viene?”

El silencio fue profundo…
Pero también fue revelador.

Porque en ese instante entendió algo que nadie le había dicho:

Que el príncipe no llegaba… porque nunca estuvo afuera.

Así que empezó a reconstruirse.
A sanar.
A conocerse.
A valorarse.

Aprendió a decir “no” sin culpa…
A abrazar su soledad sin miedo…
Y a descubrir que su paz… no dependía de nadie más.

Y entonces… un día cualquiera, sin buscarlo… llegó alguien.

Pero esta vez fue distinto.

No venía a rescatarla.
No venía a completarla.
Venía a compartir.

Y ella, ya no era la joven que esperaba…
Ahora era una mujer que elegía.

El verdadero amor no llega cuando estás esperando que alguien te salve…
Llega cuando ya te salvaste tú.

Porque el “príncipe azul” no es perfecto…
Y tú tampoco necesitas ser rescatada.

Necesitas ser libre…
Para amar sin miedo, pero también sin perderte.

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www.eduardocontigo.net