El regalo de mamá

A veces creemos que los grandes regalos son cosas… pero mamá siempre tuvo razón: el mejor regalo es volver, abrazar, agradecer… y seguir caminando junto a ella aunque el día amanezca nublado.

REFLEXIONES DE VIDA

Eduardo Núñez

12/1/20252 min read

woman in white shirt carrying baby
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Dicen que los regalos más valiosos no vienen envueltos en papeles brillantes… vienen envueltos en las manos que te criaron.
Y así comienza esta historia.

Aquel amanecer, la casa estaba en silencio. En la cocina, la madre de Miguel preparaba café mientras miraba por la ventana. Llovía.
Llovía fuerte…
Pero aun así, ella sonreía.

Miguel, ya adulto, la observó desde el marco de la puerta. Había regresado a casa después de años de andar corriendo por la vida, olvidándose incluso de mirar hacia atrás. Y esa mañana, como si el tiempo se hubiese detenido, recordó algo que su mamá solía decirle cuando de niño lloraba por cualquier tristeza:

“Hijito, la lluvia es sólo una visita… el sol siempre vuelve. Siempre.”

Él no lo entendía entonces, pero hoy… hoy sí.

Mientras la contemplaba, notó que su madre ya caminaba más lento, que las manos que antes cargaban sacos de harina ahora temblaban un poco, y que su mirada, aunque cansada, seguía llena de luz. Luz de esas que no se apagan con la edad.

Miguel dio un paso, luego otro, y sin decir palabra la abrazó por detrás.
Ese abrazo que había negado tantos años.

Ella, sorprendida, dejó de moverse.
Y con una voz que ya no era tan firme pero seguía siendo su refugio, le dijo:

“¿Sabes cuál es el mejor regalo que puede recibir una madre? Un hijo que regresa… y un mañana con sol.”

Y entonces, como si la vida quisiera subrayar esa frase, la lluvia comenzó a cesar.
El cielo se abrió poquito a poquito…
y un rayo de luz entró por la ventana, iluminando el rostro de ambos.

Miguel entendió al fin que la vida no se trata de tener cosas, sino de tener momentos…
Y que, mientras tengamos la posibilidad de abrazar a mamá, seguimos siendo ricos.

Porque las madres no necesitan grandes regalos…
Las madres celebran cuando un hijo vuelve, cuando sana, cuando agradece, cuando se queda.

A veces, el mejor regalo…
es simplemente estar.

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two hands holding each other isolated in white background illustration
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