Los tres arboles

Los tres árboles creyeron que sus sueños habían sido destruidos… cuando en realidad… estaban siendo transformados. Porque hay caminos que no comprendemos… procesos que duelen… y momentos donde parece que todo se pierde…

INSPIRACIONESREFLEXIONES DE VIDA

Eduardo Núñez | reflexiones

4/1/20262 min read

Eduardo Contigo | Reflexiones
Eduardo Contigo | Reflexiones

En lo alto de una colina, donde el viento hablaba en susurros y el sol pintaba de oro cada amanecer, crecían tres pequeños árboles.
Eran jóvenes… pero ya soñaban.

El primero miraba al horizonte y decía con orgullo:
—Yo quiero convertirme en un cofre de tesoros… lleno de oro, piedras preciosas y riquezas del mundo.

El segundo, más alto y fuerte, decía con determinación:
—Yo quiero ser un gran barco… surcar los océanos, llevar reyes y descubrir tierras lejanas.

El tercero, en silencio, miraba al cielo…
y con una voz suave susurraba:
—Yo solo quiero crecer tan alto… que cuando la gente me mire, piense en Dios.

Pasaron los años…
y un día, llegaron los leñadores.

El primer árbol fue cortado…
y en lugar de convertirse en un cofre de tesoros, fue transformado en un sencillo pesebre…
lleno de paja… en un humilde establo.

El segundo árbol también fue derribado…
pero no se convirtió en un majestuoso barco, sino en una pequeña barca de pescadores…
olvidada en la orilla de un lago.

El tercer árbol fue talado…
y en vez de crecer hacia el cielo, fue cortado en vigas…
y dejado en un rincón…
sin gloria, sin propósito aparente.

Y entonces…
parecía que sus sueños… habían muerto.

Una noche…
el primer árbol sintió algo distinto.
Sobre él fue colocado un bebé…
un niño que irradiaba paz…
y en ese momento comprendió…
que no sostenía oro…
sino el mayor tesoro del mundo.

El segundo árbol, una tarde de tormenta…
llevaba en su interior a un hombre que dormía.
El viento rugía… las olas golpeaban…
pero aquel hombre se levantó…
y con una sola palabra… calmó el mar.

Entonces el árbol entendió…
no transportaba reyes…
sino al Rey de reyes.

Y el tercer árbol…
años después…
fue levantado sobre una colina.
Sintió el peso del dolor…
y creyó que todo había terminado.

Pero al tercer día…
el mundo cambió.

Y entonces comprendió…
que no había fallado…
que no había sido olvidado…
porque desde ese momento…
cada vez que alguien lo miraba…
pensaba en Dios.

Esta reflexión forma parte de las historias que nacen para tocar el alma…
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