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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión del día - Algunos secretos

Frena tu lengua para que no se desboque; di siempre menos de lo que piensas.
Cultiva una voz baja y persuasiva, la forma como lo dices a veces cuenta más que lo que dices.
Elogia el trabajo bien hecho sin importar quien lo hizo.
Interésate en los demás, en sus ocupaciones, su bienestar, su hogar y su familia.
Haz que todo aquel que encuentres, no importa cuan humilde, sienta que tú lo consideras una persona importante. ¡Sé jovial!


Oculta tus dolores, tus preocupaciones y tus desengaños; bajo una sonrisa animosa y sincera. Ríe francamente cuando oigas un buen chiste y aprende a contarlo tú también.
Debes mantener tu mente abierta, respecto a todos los problemas, puedes discutir, pero sin disputar.
Deja que tus virtudes hablen por sí solas, y no menciones los vicios de los demás.
No alientes la murmuración, debes imponerte la regla de no decir nada sobre otra persona si no es algo bueno.
Ten mucho cuidado con los sentimientos de los demás, los chistes y bromas a expensas de otros, pocas veces son acertados y pueden herir donde menos esperas.
No pongas atención a comentarios malévolos acerca de ti, simplemente vive de tal modo que nadie los crea. Los nervios trastornados con frecuencia ocasionan constestaciones mordaces.
No te desesperes por no conseguir lo que crees que mereces, realiza tu trabajo, sé paciente y conserva tu buen carácter.
Considera a las demás personas antes que a ti mismo y serás respetado y recompensado.

Anonimo.

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