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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Anécdotas de Mahatma Gandhi



Cuenta la historia que Mahatma Gandhiestudiaba en la Escuela de Derecho en "The College University" en Londres, y el profesor Peters, buscaba siempre la menor oportunidad para expresar su repudiable animadversión. Gandhi ante sus irónicos ataques nunca bajó la cabeza.

Un día, el profesor Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad, Gandhi vino con su bandeja y se sentó al lado del catedrático.

El profesor, en tono altanero le dijo: 
- Señor Gandhi, ¿no sabía usted que un puerco y un pájaro no pueden sentarse nunca a comer juntos?

A lo que Gandhi contestó:

- Esté usted tranquilo, que ya me voy volando; y se cambió de mesa.

El señor Peters, verde de la rabia, decidió vengarse en el próximo examen, pero Gandhi respondió con brillantez a todas las preguntas.

Entonces; el profesor le hizo la siguiente pregunta:

- Señor Gandhi, Usted va caminando por la calle y se encuentra con una bolsa; dentro están la sabiduría y mucho dinero ¿cuál de los dos escogería?

Gandhi respondió sin titubear:

- ¡Naturalmente que el dinero profesor!

El profesor Peters sonriendo, le dijo:

- Pues yo, en su lugar, hubiera preferido la sabiduría ¿No le parece?

Gandhi respondió:

- Profesor, cada uno toma lo que no tiene.

El profesor Peters, histérico ya y fuera de si, escribió en la hoja del examen, ¡ IDIOTA ! y se la devolvió al joven Gandhi.

Gandhi tomo la hoja y se sentó. Al cabo de unos minutos se dirigió nuevamente al profesor y le dijo:

- Profesor Peters, usted me firmó la hoja, pero no me puso la nota.

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