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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

El reflexión de hoy - Ser Maestro

 En una ocasión un madre de familia hace una pregunta: ¿Qué es ser maestro?
y un instructor le responde:

… ser maestro significa lograr en el aula una alquimia que nos permita transformar nuestras propias conductas, para desprendernos de nuestros prejuicios y darle paso al aprendizaje como único medio de interacción posible con el alumno.

No creamos que por tener la responsabilidad de impartir una asignatura, somos maestros.
No creamos que por haber sido invitados hoy a una celebración, somos maestros.

No creamos que por tener el poder de poner una calificación, somos maestros.
No creamos que por sabernos poseedores de la disciplina, somos maestros.
No creamos que porque obtuvimos un título, somos maestros.

Cada acto que acometemos, por mínimo que sea, forma parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto si el ego de quien imparte conceptos se apodera del aula, también estaremos enseñando procederes que muchas veces son, el espejo y el reflejo.
No busquemos en nuestras maestrías la respuesta. No pretendamos justificar al fracaso escolar a través de la explicación de las épocas. No seamos hipócritas recordando tiempos pasados en donde la tiza y el borrador eran los elementos tácitos de la disciplina. En aquellas tiempos eramos las víctimas, no busquemos ahora querer ser los victimarios tan sólo por haber cambiado de rol.
No intentemos ser los héroes salvadores de generaciones, no seamos tan soberbios. No nos colguemos méritos y después suframos el desengaño de no haberlo logrado, haciendo reflexiones banales sobre la “imposibilidad de trabajar con los niños y jóvenes de nuestro hoy”. Es que acaso se nos olvida que las generaciones de hoy son el resultado de nuestras generaciones.
Un maestro no es un héroe de generaciones, no es, ni debe ser siquiera, un héroe de su aula. Un maestro es aquel que busca la coherencia entre lo que enseña, lo que se aprende y lo que se evalúa… No hay que ir más allá.
Cómo queremos correr, si ni siquiera hemos gateado…como queremos sentirnos maestros, si ni siquiera hemos logrado concluir los objetivos didácticos de un día cualquiera de clase…

Cómo queremos enseñar si ni siquiera hemos aprendido cómo hacerlo…

Anonimo.

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