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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión de hoy - Recodar lo bueno

Un discípulo se acercó hasta su maestro espiritual y le preguntó;

"Maestro... entonces, perdonar al enemigo, ¿implica ser un incauto, estar desprevenido o incluso ser tomado por necio?.

Y el maestro le contestó:

En cierta ocasión un buen hombre iba caminando por la calle de una gran ciudad cuando, de repente, le cayó encima un jarro de agua desde uno de los pisos situados sobre la
acera.

En un principio reaccionó con indignación y con furia vertiendo toda una serie de improperios contra aquel despistado vecino. Al día siguiente volvió, con toda naturalidad y como era su costumbre, paseando por la misma calle pero dirigiendo levemente su cabeza hacia el lugar desde donde, el día anterior, le sobrevino la desagradable sorpresa. El vecino observando la reacción del afectado, sin pensárselo dos veces, bajó a la calle y le preguntó; "¿cómo Vd se fía a pasar de nuevo por debajo de mi casa?"

A lo que aquel le contestó: "sólo se puede ser libre en la vida si dejas atrás aquello que no merece la pena recordar".

Solamente se puede cumplir felizmente con tus obligaciones si no das más importancia que la debida a aquello que no se convirtió en tragedia. No olvidar las pequeñas cosas de cada día hace que el campo de tu corazón quede sembrado con cadáveres de prójimos vivos y que tus hombros soporten un peso demasiado grande para vivir con cierta calidad de vida".

Recordar solo que merece ser recordado.

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