Ir al contenido principal

Destacado

La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La Reflexión de hoy - La verdadera riqueza

Existe un breve cuento hindú de un peregrino que se quedó a pasar la noche debajo de un árbol en un bosque cercano al pueblo. En la más profunda oscuridad, oyó que alguien le gritaba:

¡La piedra! ¡La piedra!, dame la piedra preciosa, peregrino. El peregrino se levantó, se acercó al hombre que le gritaba y le dijo:


¿Qué piedra quieres, hermano?

La noche pasada - le dijo  el hombre con voz agitada- tuve un sueño en el que se me reveló que si venía aquí esta noche encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre. El sueño resultó ser cierto, tu eres el peregrino y aquí estas. El peregrino hurgó en su bolsa y le dio la piedra diciendo:- La encontré en un bosque cerca del río. Puedes quedarte con ella. El desconocido agarró la piedra y se marchó a su casa. Al llegar, abrió su mano, contempló la piedra y vio que era un enorme diamante. Durante toda la noche no pudo dormir. 

Se levantó con el alba, volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo: Dame, por favor, la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de un diamante...

...La verdadera riqueza no consiste en acumular cosas, sino en compartirlas, la riqueza está en ti, esta en tú corazón.


Comentarios

Entradas populares