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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión del día - La carrera de sapos

El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una multitud. Mucha vibra y gritar por ellos. Comenzó la competencia. 
Pero muchos no creían que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era: 
- ¡Que pena! Esos sapos no lo van a conseguir... no lo van a conseguir. 
Algunos sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima. 
La multitud continuaba gritando: 
- ¡Que pena! no lo van a conseguir. 
Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo aquel sapito que seguía y seguía esforzándose.
Casi al final de la competencia todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente en contra de todos, seguía. Llegó a la cima con todo su esfuerzo. 
Los otros querían saber qué le había pasado. Un sapito le fue a preguntar cómo había conseguido concluir la prueba. 
Y descubrieron que... ¡Era sordo! 
¡No permitas que personas con pésimos hábitos de ser negativos derrumben las mejores y más sabias esperanzas de tu corazón! 
Aprendamos de esta reflexión: recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas, no desistas en tus proyectos.

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