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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión de hoy - El maestro y el violín

En una subasta pública, ante una asistencia superior a los 300 compradores se remataba un viejo violín, el cual se mostró sucio, lleno de polvo y con las cuerdas flojas; al momento de exhibirlo el rematador fijó la base inicial y solicitó al público sus ofertas, se levantó una primera mano y ofreció un 10% más, después de una segunda y una tercera oferta triplicó su valor y ya nadie propuso más.

El subastador estaba a punto de adjudicarlo cuando de pronto un hombre de edad avanzada pidió su consentimiento para revisar el violín, al no haber mejor oferta solicitó permiso al público para probarlo, el cual no tuvo objeción alguna, el anciano subió al estrado, tomó el instrumento entre sus arrugadas manos, con su pañuelo lo limpió, tensó las cuerdas y empezó a ejecutar una maravillosa melodía de Vivaldi, en 10 minutos el salón de remates se convirtió en sala de conciertos y el público extasiado escuchaba atentamente; cuando el anciano dio por terminado su concierto y regresó el violín, el subastador todavía aturdido, volvió a preguntar al público: ¿quién da más...? a la una, a las dos... y de pronto una voz gritó un valor diez veces mayor y otra más duplicó la oferta y así se sucedieron varias propuestas más, hasta que finalmente se adjudicó a la mejor oferta que fue 100 veces mayor al último valor propuesto antes de que el anciano tocara el instrumento: ¿Cuál fue la diferencia entre un valor y otro? Sin duda fue el Maestro que con su magnífica ejecución mostró el verdadero valor del viejo violín.

Así el líder de Excelencia en comparación a un líder mediocre puede lograr hacer que cada uno de sus seguidores cobre su auténtico valor ya que maestro no es aquel que enseña al otro lo que no sabe, sino que hace de él lo que debe llegar a ser, así se distingue a los líderes genuinos que transforman gente ordinaria y aparentemente sin valor en seres superiores, que hacen de su propia vida una obra magistral y extraordinaria.

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