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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión de hoy: La Cruz

La cruz te asusta; su simple nombre de una sola sílaba te abruma; pero es porque has luchado muchos años con una gran cruz fantasma de tu imaginación; una cruz sin Cristo, la cruz enorme de toda una vida: una cruz que no era la que Dios cargaba amorosamente sobre tus hombros.

La verdadera cruz es la de Cristo, la que Él te regala y la que te ayuda a llevar volviéndose tu Cirineo, una cruz de un día, porque Él dijo: “Bástale a cada día su afán.”

¿Has podido llevar la cruz de este día? Sí has podido. Así podrás llevar la de mañana y la de pasado mañana; la mano que hoy te sostuvo te sostendrá mañana y hasta el último día, que también será un solo día.

No te hagas el gigante del Calvario, lleva la cruz que te dan, no la que tú te fabricas; llévala con amor, con mucho amor, y pesará menos: cuanto más amor, menos peso; y mira a la cima del Calvario: De ese Árbol bendito penden los frutos que más anhelas: la santidad, la salvación de innumerables almas, el cielo eterno.

Toma esa cruz con más amor; mira al que va delante, y ya no vuelvas la mirada atrás; pero, si miras, verás que detrás de ti, cayendo y levantándose, luchando duramente, amorosamente por seguir en pie, vienen miles de hermanos tuyos con su cruz a cuestas.

Por: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

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