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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Reflexión de hoy: Harto de la vida

Estoy cansado de trabajar y de ver a la misma gente, camino a mi trabajo todos los días, llego a la casa y mi esposa sirvió lo mismo para cenar que no me gustó mucho que digamos, pero tengo que comer la comida que no me gusta. Voy a entrar al baño y mi hija de apenas año y medio, no me deja porque quiere jugar conmigo, no entiende que estoy cansado y quiero entrar al baño.

Después, tomo mi revista para leerla en mi sillón y mi hija nuevamente quiere jugar, y que la arrulla entre mis brazos, yo quiero leer mi revista y sale mi esposa con su ¿Qué tal me veo?, me arregle para ti, le digo que bien sin despegar los ojos de mi revista, para no variar se enoja conmigo porque dice que no la comprendo y que nunca la escucho, no sé porque se enoja, si le pongo toda mi atención, es más aun viendo la televisión, ¡Claro que le pongo atención!, bueno siempre y cuando haya malos comerciales (Suspiro).

A veces quisiera estar solo, y no escuchar nada, yo solo quiero descansar, suficientes problemas tengo en el trabajo para escuchar los de mi casa, mi padre también me molesta algunas veces y entre clientes, esposa, hija, padre, me vuelven loco ¡Quiero paz!

Lo único bueno es el sueño, al cerrar mis ojos siento un gran alivio al olvidarme de todo y de todos, hasta que después.

-¡Hola! Vengo por ti

-¿He? ¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste?

– Me manda Dios por ti, dice que escucho tus quejas y tienes razón, es hora de descansar.

-Eso no es posible, para eso tendría que estar…

– Así es, si lo estás, ya no te preocuparas por ver a la misma gente, ni por caminar, ni de aguantar a tu esposa con sus guisos, ni a tu pequeña hija que te moleste, es más, jamás escucharas los consejos de tu padre.

– ¿Pero que va a pasar con todo? ¿Con mi trabajo?

– No te preocupes, en tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto y por cierto, está muy feliz, porque no tenía trabajo.

– ¿Y mi esposa? ¿Y mi bebé?

– A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por las cualidades, que tú nunca observaste en ella y acepta con gusto toda su comida sin reclamarle nada, porque gracias a Dios y a ella tiene algo que llevarse a la boca todos los días, a diferencia de otras personas que no tienen nada que comer, y pasan hambre hasta por meses y además se preocupa por tu hija y la quiere como si fuera de él y por muy cansado que siempre  llegue del trabajo, le dedica tiempo para jugar con ella, son muy felices.

– No  puede ser, no, no, no puedo estar muerto.

– Lo siento, la decisión ya fue tomada.

-Pero ¿Eso significa que jamás volveré a besar la carita de mi bebe?, ¿Ni a decirle te amo a mi esposa?, ¿Ya no veré a mis amigos para decirles lo mucho que los aprecio, ni darle un abrazo a mi padre? ¿Ya no volveré a vivir? ¿Ya no existiré más? ¿Me enterraran en el panteón y ahí se quedara mi cuerpo cubierto de tierra? ¿Nunca más volveré a escuchar las palabras que me decían ¡Hey amigo eres el mejor!, ¡Hijo mío, estoy orgulloso de ti!, ¡Cuánto amo a mi esposo! O ¡papito te quiero mucho! ¡No!, no, no, no quiero morir! ¡Quiero vivir! Envejecer junto a mí esposa, no quiero morir todavía.

– Pero es lo que querías, descansar, ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme,  para siempre.

-No, no, no quiero, no por favor Dios no, por favor

– Hey, hey, ¿Qué te pasa amor? ¿Tienes una pesadilla?

Dijo mi esposa despertándome de ese horrible sueño.

-No, no fue una pesadilla mi amor, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creo. Sabes, estando muerto ya nada puedes hacer, y estando vivo, puedes disfrutarlo todo. Una vez cerrando tus ojos, nadie te garantiza volver abrirlos.

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