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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Reflexión de hoy: La actitud de un niño

Cuenta la historia que había un niño que se llamaba Jorge, siempre se levantaba muy inquieto y no tenía una buena actitud con sus mayores. Un niño incontrolable, su mamá veía que cada vez era más difícil controlarlo…

Los días pasaron y entonces su mamá al ver que la actitud del niño no mejoraba, decidió llevarlo a que recibiera atención, pues según ella veía que no era normal, no podía con él, pues cada día era más difícil; pensó: “lo llevaré con el psicólogo de la colonia, a ver que me resuelve”.

Fue y le contó todo con respecto a la actitud de Jorgito, el profesionista la miró y entonces tomó las manos del pequeño, las miró detenidamente; revisando cada una de las líneas que se dibujan en la palma de su mano.

Al pasar los minutos, la mamá le pregunto al psicólogo: Cuál era su diagnóstico: mire definitivamente usted tiene razón, su muchacho es muy difícil y tiene un carácter de rebeldía muy marcado, aquí lo dicen sus manos.

La mamá del pequeño lo miraba con asombro, mientras le decía lo que según él y su experiencia creía.

“mire… es cierto, este niño nació para no ser nada en la vida, es inútil que lo trate, se le augura un futuro lleno de problemas por su actitud”. La mamá, sorprendida por la respuesta se retiró llorando por lo que el psicólogo les había dicho, el niño pensaba que si eso era verdad, pues entonces su camino estaba trazado, pues estaba marcado en sus manos, así lo había dicho el psicólogo.

Llegaron a casa, y la mamá de Jorgito, pensaba en el futuro preocupante y delicado que le esperaba a su pequeño.

De pronto, lo vio entrar por la puerta del corral de su casa. Jorgito, traía las manos llenas de sangre y sus ojos llenos de lágrimas.   
Pero qué has hecho Jorgito; le dijo su mamá y él niño le respondió: mamá, talle y talle, traté de borrar las líneas de mis manos, porque no quiero tener esa vida llena de conflictos. Jorgito se había tallado las palmas de la mano en la tierra y graba, pues no quería vivir como el psicólogo les había dicho…

Su mamá, lo abrazó muy fuerte y le dijo: "hijo como eres te acepto, cada uno tiene su infancia y su momento, la vida te enseña tantas cosas a cada instante y todo, todo lo que te pasa en esta vida desde niño va formando tu carácter". "Hoy nos ha tocado a prender del diagnóstico irresponsable de un psicólogo y  que no será quien trace tu camino, sino que tú tienes el poder de cambiar cada mañana, con una mejor actitud para tener una mejor vida".

Jorgito, entendió, que con una buena actitud, se forja a una mejor persona, no es necesario borrar o cambiar las líneas de la palma de tu mano, ya que están hechas a semejanza de Dios, de quien nos da la vida cada mañana.


Los años pasaron y Jorge recordó aquel momento con su madre, que lo abrazaba con gran amor y cariño en la ceremonia de su graduación como ingeniero.


Aut: Eduardo Núñez
Antonio Villalvazo - Idea original

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