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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Reflexión de hoy: Una hora de tu tiempo

Una tarde. Llegaba un hombre a su casa después de una muy larga jornada de trabajo.
Al abrir la puerta vio con sobresalto
que su hijo lo esperaba, impaciente...

-Papa, cuanto ganas por hora?
El padre dirigió un gesto muy severo al niño y repuso:

-No me molestes que estoy cansado.

-Pero papa- insistía-, dime, por favor, cuanto ganas por hora?

La reacción del padre fue menos severa.
Solo contesto: Tres mil pesos por hora.

-Papa, me podrías prestar quinientos pesos?

El padre monto en cólera y dijo:
vete a dormir y no me molestes.

Había caído la noche.
El padre había meditado lo sucedido y se sentía culpable,
y queriendo desahogar su conciencia dolida,
se asomo al cuarto de su hijo. En voz baja pregunto al pequeño:
Duermes hijo mio?

-Dime, papa-, contesto entre sueños.
-Aquí tienes el dinero que me pediste-, respondió el padre.

El pequeño le dio las gracias,
y metiendo su manita bajo la almohada saco unos billetes.

-Ahora ya complete el dinero; tengo tres mil pesos.
Me podrías vender una hora de tu tiempo?

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