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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Reflexión de hoy: Carta a la droga

Querida amiga:
Sé, que cuando leas esta carta, no te afectara lo que pongo en ella, ya que seguirás teniendo tantos admiradores como por desgracia siempre has tenido.

Cuando nos presentaron, apenas si me gustaste, fue al paso de los días lo que hizo que me gustara cada vez más estar contigo. Ya que solo me conformaba verte solo los fines de semana; luego también corría a tu lado los días de diario.

Fue tanto el gusto que le cogí a nuestra relación, que ya apenas si salía con mis amigos.
Poco a poco, me fui apartando más de ellos; unos porque no te querían y me aconsejaban que te dejase, y otros porque también estaban enamorados de ti, y no querían compartirte con ellos.
Nuestra relación cada vez se hacía más intima, ya no vivía más que para ti.
Mi primer fallo fue anteponer té a mi familia, por lo cual, los fui perdiendo a todos.
Más tarde también por tu culpa perdí mi trabajo, al cual no le prestaba la suficiente atención, y terminaron por despedirme.

¡Pero nuestra relación seguía adelante!
Era tal la dependencia que tenía por ti, que ya apenas podía hacer nada si no te tenía a mi lado. Añadiendo eso al tren de la vida que tenía que llevar, pronto me vi en la necesidad de tener que robar para poder estar contigo, aunque tú, no contenta con todo lo que le estaba haciendo a mi vida, cada día exigías más.

Has derrotado mi vida y mi salud, hasta que las secuelas de todo ello me llevaron casi a la muerte.

Gracias a Dios me he dado cuenta a tiempo, de que tu relación solo me trae desgracias.
Es por eso que he decidido escribir estas líneas para romper nuestra relación, con la esperanza de que todo el que la lea y tenga la desgracia de conocerte, pueda darse cuenta de que también destrozara su vida.

¡Hasta nunca!

P.D. Sí ya tienes la desgracia de conocerla, y tu amor por ella te impide dejarla, pide ayuda.
Y sobretodo no se la presente a ningún amigo.

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