Ir al contenido principal

Destacado

La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

Reflexión de hoy: El Río y Yo

He estado junto al río. 
He visto correr sus aguas sin cesar. Sus aguas transparentes, rumorosas y frescas son vida. 
He querido atrapar, detener esas aguas cristalinas y vivificadoras. Hubiera querido paralizarlas para disfrutar sumergiéndome en ellas sin permitirles fluir ni cambiar. 
Pero el río es río. Y el río es fluir. 
Su naturaleza es el correr de las aguas siempre idénticas y siempre cambiantes. 
Como la vida misma. Me he sentido uno con el río. 
Y he sentido que toda mi existencia es un cambio continuo y sin fin. 
Y me he remontado al origen del río, a la fuente. 
Y he comprendido que soy río que fluye, pero también fuente que brota. 
He comprendido que lo que fluye es mi existencia temporal, que no puedo detener. 
Pero ascendiendo llego a mi fuente. Y siento ser plenitud en la fuente. 
Hay que dejar que el río sea río. Lo que tiene que correr, cambiar y fluir debe seguir su curso. 
Pero las formas infinitamente variadas del río a través de su cause tienen un origen quieto, fecundo, copioso e inagotable. 
Yo soy el río en el devenir de mi existencia temporal. No puedo detener las leyes de su desarrollo, evolución y cambio. 
Mis formas, como las del cauce del río, no puedo detenerlas. 
He de sumergirme en las formas cambiantes del río y saber que soy río. 
Pero también soy fuente, manantial copioso y vivificante. 
No hay río sin fuente. Me siento feliz cuando me doy cuenta de que soy la fuente de mi río.
D. Lostado

Comentarios

Entradas populares