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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La Reflexión De Hoy: El Billete

 

Un profesor comenzó su conferencia sosteniendo en su mano un billete de $100.

En el aula habían 200 estudiantes a quienes preguntó:

“A quién le gustaría tener este billete de $100?” Inmediatamente se levantaron muchas manos.

El profesor entonces dijo:

“Le voy a dar estos $100 a quien…pero primero déjenme hacer esto.”

Procedió a estrujar el billete. Luego preguntó: “Alguien lo quiere todavía?”.

Las manos se levantaron nuevamente y en mayor número que antes.

“Bien,” replicó, “qué pasa si yo hago esto?” Lo tiró al suelo y comenzó a pisarlo con su zapato.

Lo levantó del piso, ahora completamente aplastado y sucio.

“Ahora, quién de ustedes todavía lo quiere?

Otra vez las manos de casi todos los estudiantes se levantaron rápidamente.

“Mis amigos, esta mañana ustedes han aprendido una valiosa lección.

No importa lo que le hice al billete, ustedes todavía lo deseaban, porque no había perdido su valor. Todavía valía $100.”

“Muchas veces en nuestras vidas, somos pisoteados, estrujados, y enlodados por decisiones que hicimos y por las circunstancias que se cruzaron por nuestro camino.

Nos sentimos como si fuéramos inservibles. Pero no importa lo que haya ocurrido o lo que ocurrirá, ustedes nunca perderán su valor ante los ojos de Dios.”

El valor de nuestras vidas no se establece por lo que hacemos ni por a quien conocemos sino por lo que somos.

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