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La reflexión de hoy: El segundo traje

  Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema. - “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme: - ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser? Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prend

La reflexión de hoy: El vaso de leche

 


Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar sus estudios, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez pesos, y tenía hambre. Decidió que pediría comida en la próxima casa.

Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta. En lugar de comida pidió un vaso de agua.
Ella pensó que el joven parecía hambrien…to, así que le trajo un gran vaso de leche. Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó: «¿Cuánto le debo?»

«No me debes nada» contestó ella. «Mi madre siempre nos ha enseñado a nunca aceptar pago por una caridad».

El dijo «Entonces, te lo agradezco de todo corazón».

Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe aumento. Y se sintió con más confianza y decidido a seguir.
El había pensado rendirse y dejarlo todo.

Pasaron los años, esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores que le atendieron en aquel pueblo estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad. Se llamó al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando oyó el nombre del pueblo de donde ella vino, una extraña luz lleno sus ojos, por lo que significaba para él aquel lugar. Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entró a verla. Se dio cuenta que era la mujer que le dio un vaso de leche.

Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida. Desde ese día prestó atención especial al caso. Después de una larga lucha, ganó la
batalla. El Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla. Él la revisó y entonces escribió algo en el borde y le envió la factura al cuarto de la paciente. 

Con la factura en sus manos, sabía que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos por su hospitalización.

Finalmente la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura. Leyó estas palabras….. «Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche – (firmado)
Dr. Howard Kelly».

Ayudar no nos hace más pobres, nos hace más ricos. Ayuda sin esperar nada a cambio, la vida te regresará con creces en el momento que menos te lo esperes. 

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